
El desafío consistió en traducir la estética digital de un universo de juego a una colección de prendas físicas que mantuvieran la esencia del entretenimiento sin sacrificar la elegancia y el confort que exige la moda de lujo.
Superamos el reto seleccionando tejidos nobles y aplicando técnicas de bordado a mano que replican los patrones y texturas del mundo virtual, logrando una colección que es a la vez un homenaje al juego y una pieza de alta sastrería.
